Jara, mi niña, la cuestión de mi felicidad, nuestra alegría constante, la luz al final del túnel…desde el primer minuto que entraste por la puerta, te robaste cada uno de nuestros corazones, y 10 años después, te agradecemos todo el amor que nos has dado.
Desde pequeñita tuviste problemas de salud,pero eso nunca te impidió seguir adelante como guerrera que eres, fuiste y serás. La casa se siente más fría y triste sin tus mimos, sin que vengas a buscarnos corriendo cuando llegamos del trabajo, o cuando te quedabas con la mamá haciéndole compañía para que no estuviera solica, cuando rascabas en el borde del sofá, porque aparte de tener tu hueco asignado, eras friolera y te metías entre mantas con nosotros, tus característicos estornudos y tu sonido ronco cuando venía algún vecino del portal o querías bajar del sofá/cama, nuestra defensora, nuestra campeona.
No sé cómo describirte el amor que te tenemos, porque ni 10.000 palabras podrían dar todos los motivos. ¡Qué grandes lecciones de vida nos has dado desde el minuto en que entraste por esa puerta de casa. Nuestra luchadora perrita con carrera
Ahora miro el cielo cada día y cada noche y me doy cuenta de que está más bonito desde que te fuiste, ya que con tu amor podías cambiar el color del universo. Que sepas, nuestra princesa, que nada ni nadia podrá reemplazar nunca el gran hueco que ha quedado en nuestros corazones con tu partida. Te seguimos mandando cada día nuestros besos a través de la mensajera que nos dejaste, hasta que podamos volver a dártelos en persona.Hasta entonces seguiremos soñando cada noche con ese momento en que nos volvamos a juntar.
Te queremos con toda nuestra alma chuchi, nuestro angelito de luz y nuestra niña de los kikis. Te echamos mucho de menos, no te olvidaremos nunca.
J/L/M/L/J