Apareciste de la nada y con tu belleza nos enamoraste desde el primer día. Tu encanto y tu carácter nos cautivó a todos y enseguida fuiste la reina de la casa. Hoy nos toca echarte de menos… tu cariño, tu ronroneo que nos derretía y hasta tu genio de pequeña y adorable tirana nos falta cada día. Te quisimos y te querremos siempre allá donde estés y donde seguro que sigues siendo la reina.
Para siempre en nuestros corazones, gracias por tantos años de felicidad a nuestro lado.