Mia, pequeña negrita

A mi pequeñita negrita como te decía llegastes a mi vida pidiendo ayuda un 5 de marzo porque te estabas muriendo, recuerdo el frío y la lluvia, eras un saco de huesitos, un alma sin corazón te abandonó en una colonia a tu suerte. Sin mucha esperanza, luchamos juntas y tras estar internada, dos operaciones para que te quitaran los tumores, sobreviviste y te convertiste en la princesa de ébano de la casa.
Y pasamos unos años felices, cuando pensamos que ya nunca más, volvió a aparecer esa maldita enfermedad y no pudimos con ella.
Te extraño pequeñita ya nadie me pide caricias ni se acurruca en mi pecho ni duerme a mi lado. Vuela alto princesa.

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