Nala voy a extrañarte, voy a extrañar que poses tu cabeza en mi pierna, voy a extrañar que vengas corriendo cuando entro por la puerta de casa, voy a extrañar posar mi mano sobre tu pecho para sentir tu respiración, aunque para qué mentirte, ya te extraño, ya sabía que este momento iba a llegar pero no me lo creo, mi cerebro no se lo cree, mi corazón sigue queriéndote a ti y no puede entender lo que ha pasado.
Ahora estás en una eternidad, con paz, y muy bien acompañada. Lo último que te voy a pedir es que me esperes porque esta vez seré yo quien vaya corriendo hacia ti.
Mayte y María.