No fuiste solamente un perro,
Fuiste un hijo, un nieto, un tío, un sobrino, un primo.
En nuestra familia ocupaste un lugar que nadie más podría ocupar, un lugar hecho a tu medida, lleno de amor y ternura.
Llegaste como un compañero y terminaste siendo nuestro mundo, nuestra razón para sonreír incluso en los días más difíciles.
Gracias, por tanto, por llenar nuestro hogar casi 16 años, por hacernos FAMILIA y por darnos ese amor que nunca vamos a olvidar.
Jennifer y Yeison.