Mi preciosa bebé pequeña:
Sólo venías de acogida una temporada, mientras Lele y Andrea en la protectora te buscaban casa definitiva. Habías sido supermamá y necesitabas recuperarte en una casita calentita y dije «pues se viene Cala». Lo que no sabía es cómo ibas a cambiar mi vida y la de tus hermanos Chicho, Sole y Asia, con esa forma de ser tan bonita que lo cambió todo. Arrasaste con todo mi corazón y te empecé a querer de esa forma tan especial que solo pensar en despedirte me entristecía de manera insoportable.
Y empezamos a vivir las mejores aventuras juntas, montañas, los mejores atardeceres de mi vida fueron junto a ti, cruzaste ríos corriendo llena de alegría, dormíamos siestas, te quedaste y me salvaste de todas mis caídas, y me enseñaste lo importante de la vida, la mejor compañía en casi 5 000 días y noches unidas.
Espérame amiga mía, volveremos a estar juntas un día hasta la eternidad. Gracias Cala.