Nuestra pequeña luchadora solitaria…
Te agarraste con fuerza a tus siete vidas, consumiéndolas una a una, hasta decir basta… Pero al final, el sufrimiento te derrotó y el silencio se apoderó de tus maullidos.
Ahora tan sólo te queda descansar. Olvidarte en los recuerdos de tu escaso tiempo junto a nosotros. Reposar tu dolor sobre el mutuo amor compartido y esperarnos, sosegada, al otro lado del Arco Iris.
Duerme por siempre, reposa en tu nueva casa, sestea en nuestro corazón…
Te queremos.
24 marzo 2017