22/01/2019
Mi queridísima Minerva:
Ha sido poco el tiempo que hemos podido pasar juntas, pero no por eso ha sido menos intenso el cariño que hemos compartido. Luchaste valiente hasta el final, pero no pudo ser, y fuiste a reunirte con tu hermana Perla, apenas unos meses después de que ella se marchara. Ahora eres tú la que ha cruzado el arco iris, y no te imaginas, mi pequeña Minervita, el vacío tan tremendo que me has dejado. Cómo echo de menos tus juegos, tu compañía y cuando muy temprano, por las mañanas, te subías sobre mí pidiendo insistentemente tu desayuno.
Adiós, princesita, ya ocupas junto a Perla, un lugar muy especial en mi corazón.