Siempre fuiste el rey de mi casa… y de mi vida. Y así sigue siendo.
Eras mi «quitapenas» y ahora me has dejado la más grande de mi vida, pero te recuerdo con la sonrisa que te mereces, por la gran felicidad que me has regalado.
Iré a por ti y cruzaremos juntos el puente del arco iris…
Te quiero, peludico