Llegaste a nuestras vidas tan sólo de paso, pero al conocerte ya no pudimos dejarte marchar.
Nuestra incansable ladrona de comida que siempre esperaba tumbada debajo de la mesa. A la que no le gustaban los baños y siempre ladraba con el timbre de la casa. Independiente en los paseos y nuestra sombra en casa. Es imposible describir en un texto los 13 maravillosos años junto a ti.
Despedirme de ti ha sido lo más duro y difícil que he tenido que hacer y aunque ya no estés, vamos a seguir queriéndote toda la vida porque tu ausencia duele.
Tara, espéranos junto a Nas porque donde quiera que sea, volveremos a encontrarnos.
Tu familia.