Aquí descansa un Gran Vikingo.
Primero de su nombre y único en su especie.
Guerrero, de lomo al sol, la legaña en el ojo, y el ruidito en el corazón.
Centinela del timbre, del fuego y el sueño.
Sanador de heridas y almas.
Superviviente de escaleras, cirugías y cachorros.
Hermano de canes y humanos.
Fuerte, valiente, noble y humilde.
¡CORRE LIBRE, AMIGO, YA NADA TE LO PUEDE IMPEDIR!
Nuestros corazones están unidos.
Te queremos, Salvajillo.