Cada vez que abro la puerta, mi mente automáticamente busca tu cabeza levantada mirando hacia mí y las orejas en punta. Mis oídos buscan excitados el lloriqueo emocionado acompañado de un movimiento de cola. A la mañana me imaginé verte esperando ansiosamente en la puerta. Mientras tú corres hacia mí y esperas pacientemente al lado hasta que abra la puerta. Como anticipé estos últimos días, podía oir el eco de las voces de los que habían estado y se habían ido.
Una a una perdiste tus habilidades para comunicar alegría. Alejaste la cabeza lejos de la comida y tu voz se redujo a un débil gemido. Pero cuando puse mis dedos en tu hocico, recorriendo cada dedo de arriba a abajo entre tus ojos, eras capaz de empujar tu cabeza contra ellos y decir «te amo».
Lloré lágrimas de tristeza por la pérdida de tu compañía. Lloré lágrimas de dolor por la cantidad de pena que tenía por delante de mí. Me consuela el hecho de que tú estás aquí conmigo. Voy a tratar de emular tu capacidad estoica para aceptar lo que viene después. Te llevaré en mi corazón hasta el final de los tiempos. Cada vez que me enfrento a un nuevo reto o camino nuevo, voy a recordar el amor incondicional que me llevó a cuidar de tí, para que lo tengas tú también. Me lo voy a aplicar a mí mismo, usando lo que me has enseñado sobre lo que significa ver la vida desde la perspectiva de un perro.
¡¡¡¡ SIEMPRE CON NOSOTROS, SIEMPRE EN NUESTRO CORAZÓN !!!!
HASTA PRONTO KOKO