Un paseo por la Luna
Sus ojos atraían las estrellas, permanecían brillantes y con la profundidad de su pureza,
La calidez de su hermosa compañía se quedaba junto a la sombra de la mía,
Incomprendido es su amor, la inocencia de su ser fluía al ritmo de su pelota,
La felicidad envolvía su cuerpo bajo la intensidad del sol,
Y entre flores la libertad de sus patas jugaban en corrientes de viento con el soplo apacible que chocaba sus orejas.
Eternos cánticos undívagos de amor permanecen en el aire con la esperanza de hallar el puente transitable que me lleve a su reencuentro,
En el desconsuelo sostengo en mis ojos el resplandor de su última mirada y el recorrido de sus besos en mi rostro mientras caían las lágrimas.