Mafi llegó a nuestra vida como una princesa, era la más pequeñita de su camada y la que tenía la cara más guapa. Ha sido parte de nuestra vida, la quisimos y mimamos, convivimos dieciséis años y medio con ella, le hicimos la reina de nuestro hogar, y como tal, cuando llegó su final, la quisimos despedir. La Morada de Noé estuvo a su altura, no se merecía menos.
Gracias Mafi por todos estos años junto a ti. Nunca te olvidaremos.