Mi Rufito, echo mucho de menos tus besos, tu cariño, tu forma de levantarme el ánimo cuando estaba triste, tu amor incondicional, tu ladrido, tus juegos y todo, porque sólo has dado amor.
Ahora estás en el cielo con mamá y ella te cuidará allí y tú a ella. Te quiero mi cosica y siempre te querré. Nunca me olvidaré de ti, mi fiel amigo peludo. Siempre en mi corazón.