Rumba
Nunca olvidaremos esa mirada, esos ojitos que parecían prometer que jamás se apagarían, ni tu cola-látigo siempre en movimiento hasta el último día.
Gracias por aparecer en mi vida y hacerla mejor, por enseñarme a amar sin condiciones y por sacarnos una sonrisa, incluso en los días más oscuros. Dejaste huella en todo ser que te conoció.
Descansa, pequeña. Espérame al otro lado. Siempre juntos.