Gracias por haber sido nuestro compañero de vida, refugio y primer gran amor.
Gracias por cada momento, por cada alegría y por ese amor tan puro e incondicional que nos regalaste durante estos 10 años. Nunca olvidaremos tus patitas corriendo por la casa, tu carita, tu mirada y esa forma tan tuya de llenarlo todo de felicidad.
Nos duele muchísimo decirte adiós, pero nos quedamos con la suerte de haberte vivido y con todos los recuerdos bonitos que recordaremos contigo para siempre.
Espero que encuentres al abuelo y que nos esperéis ahí arriba cuidándoos el uno al otro.
Gracias por elegirnos, mi niño, nosotros volveríamos a elegirte una y mil veces.
Te querremos y te recordaremos por siempre.
Hasta pronto. Thor 