Dicen que las personas buenas van al cielo, pero ¿qué sería un mundo sin peluches de cuatro patas? Por eso sé que arriba también están los angelitos de cuatro patas que primero nos cuidan en la tierra y después en el cielo.
Cuatro patas marrón suave, muy suave, juguetón y mimoso a portes iguales. Podría llamarte mi suerte, pero prefiero llamarte amor de mi vida. Llegaste a mi vida para llenar mi corazón de vida, llegaste para colorear sonrisas, dar amor incondicional y mucha alegría. Gracias