Nuestra querida y amada Tita:
Siempre fuiste las patitas más suaves y el ronroneo más sanador. Aunque te has ido, tu amor y travesuras se quedan para siempre en nuestro corazón. Te extrañaremos cada día.
Dicen que los gatos eligen a sus humanos, así que fuimos muy afortunados. Gracias por habernos elegido, nunca te olvidaremos.