Querido Tom: tuviste mucha suerte de ser el elegido para llegar a casa, pero más afortunados hemos sido nosotros por tenerte estos años y disfrutar de tu compañía. Tan bondadoso como precavido, nos has dado tanto amor que ahora extrañamos tu burrum y tus amorosos ronroneos. Allá donde estés, en el cielo de los gatitos, seguro que todos te quieren porque fuiste adorable hasta el último suspiro. Y allí te habrás encontrado con tu querida Leíta y cada domingo seguirás disfrutando de tus deliciosos langostinos y descansando en tu alfombrita donde tan feliz has sido.
Hasta siempre, amigo. Sigues en nuestro corazón.