Fuiste más que un perro: fuiste alegría con patas, consuelo silencioso en días grises, y risa inesperada cuando más lo necesitábamos. Tu mirada sabía escuchar, tu cola sabía celebrar, y tu alma sabía amar sin condición.
Gracias por cada paseo, cada ladrido, cada momento compartido. Tu ausencia pesa, pero tu amor permanece. Corre libre, allá donde todo es paz y campos infinitos.
Nunca dejarás de ser parte de nosotros. ¡Siempre estás en nuestro corazón Tram! ¡Siempre fuiste uno más de la familia!.